En 'Relatos de una sexóloga', Eva Camacho relaciona la oscuridad repentina del eclipse con la dopamina y propone un ritual para "eclipsar" lo que no funciona en la vida sexual y "encender" lo que se quiere recuperar
Con el eclipse solar del 12 de agosto de 2026, que comenzará pasadas las 19:40 horas y alcanzará su máxima ocultación hacia las 20:35 horas, con la Luna cubriendo cerca del 98% del disco solar. En Murcia no habrá oscuridad absoluta (la totalidad solo se verá en el norte peninsular y Baleares), pero la caída brusca de luz será suficiente para que el cerebro note el cambio.
De eso habla la sexóloga Eva Camacho, de La Eroteca, en la nueva entrega de 'Relatos de una sexóloga'. A la pregunta de si el eclipse aumenta la libido, la sexóloga de La Eroteca es clara desde el principio, "no existe una evidencia científica que lo demuestre". Pero matiza que sí hay una explicación desde la neurociencia que merece la pena contar.
Por qué el cerebro reacciona a lo inesperadoSegún explica Eva, el cerebro cuenta con una zona en el hipotálamo, el núcleo supraquiasmático, que se activa ante lo novedoso y lo extraordinario. El eclipse, al oscurecer el cielo a media tarde sin que el cerebro lo espere, genera una sensación de asombro que dispara la dopamina y la serotonina, dos neurotransmisores relacionados con el deseo. La clave, según la sexóloga, no está en el fenómeno astronómico en sí, sino en la novedad; cualquier cambio de rutina que capte la atención y aleje del móvil actúa como estímulo para la curiosidad y el interés por el otro.
Eva Camacho aprovecha además para lanzar una invitación a vivir el momento sin pantallas de por medio. Recomienda no publicar de inmediato en redes al ver el eclipse y dedicar esos minutos a la reflexión, como una experiencia de atención plena ante algo extraordinario que, en su opinión, tendemos a normalizar con el tiempo.
Un ritual para "eclipsar" lo que no funcionaLa sexóloga propone además un ejercicio para esta tarde. Consiste en escribir en un papel aquello que se quiere "eclipsar" de la propia vida sexual (la falta de ganas, de creatividad o de fantasía, o alguna disfunción) y romperlo durante los minutos de oscuridad. En un segundo papel se anota lo que se quiere que vuelva a partir de ahora (más creatividad, más fantasía, más orgasmos, menos vergüenza) y se lee cuando regresa la luz. Para Camacho, el ejercicio funciona igual que la música o las velas, ya que crea un contexto distinto capaz de romper la rutina en la pareja o en la relación de cada uno consigo mismo.
E. Camacho recuerda, eso sí, la norma básica de la jornada, las gafas de protección homologadas son imprescindibles para mirar el eclipse con seguridad. Y de propina, la noche del eclipse coincide con las lágrimas de San Lorenzo, en pleno máximo de las Perseidas, así que este 12 de agosto ofrece doble cita con el cielo.