Bassella y Coll de Nargó lo hacen vía decreto municipal, mientras que Organyà se suma a instancias de los Agents Rurals
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Varios municipios del Alt Urgell han endurecido este verano el acceso a espacios naturales con pozas y rieras que atraen a un gran número de bañistas, en un contexto de días de calor intenso y riesgo de incendio forestal.
Bassella y Coll de Nargó han regulado vía decreto municipal el acceso a la Ribera Salada ya los ríos Sellent y Valldarques, respectivamente, apoyándose en las directrices del Plan Alfa de los Agents Rurals.
Organyà, en cambio, ha restringido el acceso a Les Basses de Fontanet ya la zona recreativa de la Font de Bordanera a instancias de los Agents Rurals, sin que exista ni un nivel de riesgo que lo exija ni un decreto municipal que lo ampare. Los ayuntamientos justifican las medidas para evitar accidentes y eventos incívicos.
Bassella dejó de tener restricciones absolutas en la Ribera Salada por parte del Pla Alfa el pasado 25 de julio. Desde entonces, el municipio ha oscilado entre los niveles 3 y 4 de riesgo de incendio y ha continuado restringiendo el acceso a la zona mediante decreto municipal. El lunes, sin embargo, el ayuntamiento levantó el decreto, aún estando vigente el nivel 3 del Plan Alfa.
La alcaldesa de Bassella, Cristina Barbens, ha explicado que “decidimos cerrarlo apoyándonos con el nivel del Plan Alfa, que permite prohibir las actividades que suponen un riesgo de incendio forestal”.
Según Barbens, el municipio se encuentra en la cola de la Ribera Salada y, a diferencia de Lladurs o Castellar de la Ribera, en el Solsonès, no dispone de una ordenanza propia para regular su acceso, por lo que se ha apoyado en el nivel del Plan Alfa para pedir a los Agentes Rurales que cerraran los accesos.
La alcaldesa ha añadido que aplican esta medida disuasoria porque, si los municipios del Solsonès cierran sus espacios a través de la ordenanza, las zonas recreativas en torno a Bassella reciben mucha más afluencia y el riesgo de masificación -y, por tanto, de incendio- aumenta.
Pese al levantamiento del decreto, los accesos a la Ribera Salada en torno al pueblo de Ogern continuaban cerrados el lunes con cintas colocadas por los Agentes Rurales. Asimismo, Barbens reconoció que mientras no se reactiven las restricciones, “se puede acceder con respeto y sensatez”.