Impone 249 multas contra incívicos que vierten residuos fuera del contenedor o dejan trastos en la calle
Girona quiere terminar con la imagen de papeleras desbordadas en el centro de la ciudad. Por ello, ha resuelto intensificar su vaciado y colocar nuevas de mayor capacidad, tal y como el Ayuntamiento ya ha hecho en algunos puntos más conflictivos de la Rambla o del Barri Vell.
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, ha explicado El consistorio ha empezado ya a adoptar algunas medidas. Durante los últimos meses, ha instalado papeleras más grandes en la Rambla y en varios puntos de la calle Santa Clara para evitar que las convencionales queden llenas. El alcalde subraya que la imagen de los residuos acumulados en torno a las papeleras “no gusta a nadie” y defiende que hay que actuar tanto sobre el servicio de recogida como sobre el uso que hace la ciudadanía.
Una parte de la estrategia se centrará en los establecimientos de restauración y los comercios que venden comida y bebidas para llevar. El Ayuntamiento quiere trabajar con estos locales para que los clientes puedan devolver los envases después de consumir los productos en la calle, en lugar de tirarlos a las papeleras públicas.
“Queremos realizar un trabajo de sensibilización en todos estos locales para que, cuando hacen venta directa y la comida no se consume dentro del local sino fuera, tengan muy claro si la basura se puede volver a tirar en el mismo establecimiento”, señala Salellas.
El alcalde considera que hay que encontrar fórmulas de este tipo para que las papeleras no se desborden especialmente “por las noches, los fines de semana y en momentos intensivos”.
El Ayuntamiento también contempla revisar las frecuencias con las que las brigadas pasan a recoger las papeleras, retirar voluminosos y otros servicios vinculados a la limpieza. Salellas defiende que el gobierno ha introducido mejoras en el contrato aprobado en el 2022, pero admite que todavía hay margen para ajustarlo. “No nos quedamos aquí y queremos seguir mejorando”, sostiene.
El Ayuntamiento también prevén trabajar de “concienciación” con los comercios, sobre todo con aquellos que venden comida para llevar o hacen venta directa, para mejorar la gestión de los residuos que generan. De la mano con los locales, el consistorio aspira a evitar que vecinos y visitantes lancen los envases de comida y bebidas en las papeleras y que puedan hacerlo, por ejemplo, en cubos de los propios comercios.
El Ayuntamiento de Girona estudia cambios en las rutas y frecuencias del servicio de limpieza para incrementar el vaciado de las papeleras en los puntos donde se llenan con mayor rapidez. Salellas admite que existen zonas donde el servicio actual no da respuesta al uso intensivo de la vía pública y asegura que el consistorio revisa el contrato “en detalle” para detectar carencias.
“Hay algunos lugares donde es verdad que las papeleras se llenan más rápido de lo que el servicio estaba previsto que fuera”, explica el alcalde. Según Salellas, en algunos casos esto se debe a la actividad de determinados comercios y, en otros, a que el servicio “estaba mal dimensionado” cuando se aprobó. “Lo estamos mirando todo en detalle para poder hacer una propuesta que nos permita que esto no ocurra”, afirma.
Multas contra el incivismoEl alcalde sostiene que una parte de los problemas de limpieza de la ciudad tiene que ver con el incivismo y critica que haya personas que no utilicen la tarjeta para abrir los contenedores. “Mientras pagan con el móvil o utilizan la tarjeta de crédito para cualquier cosa, parece que les cuesta poner la tarjeta para abrir un contenedor”, lamenta.
La mejora del servicio se complementa con la intensificación de los controles para pillar a personas que dejan bolsas fuera de los contenedores o abandonan muebles y desechos en la vía pública. Según datos del consistorio, la Policía Municipal ha impuesto 249 multas por infracciones por residuos y limpieza entre enero y junio.
Salellas también alerta de que abandonar bolsas en la calle no solo ensucia el espacio público, sino que encarece el conjunto del servicio. “Cada vez que una persona tira una bolsa fuera del contenedor, lo que está haciendo es subir la tasa de residuos al conjunto de los gerundenses”, afirma. “No sólo ensucia la calle, sino que nos encarece el servicio y la factura, no a él, sino a todos ya todas”, añade. El alcalde califica esta conducta de “profundamente insolidaria”.
Pese a las incidencias, Salellas reivindica que Girona ha alcanzado el 61% de recogida selectiva y asegura que es la ciudad catalana de más de 100.000 habitantes que más recicla. El objetivo, concluye, es compatibilizar estos índices de separación de residuos con una ciudad más limpia y evitar que las carencias puntuales del servicio se traduzcan en papeleras llenas o desechos acumulados en la calle.