El máximo mandatario sigue rodeándose de federaciones pequeñas en plena crisis de la gobernanza de la FIFA.Más información: Infantino insiste en un Mundial de 64 países en 2030 como maniobra en su búsqueda desesperada de apoyos
Gianni Infantino mantiene el respaldo de Oceanía en plena crisis de gobernanza en la FIFA. Sin embargo, Nueva Zelanda ha roto la disciplina regional.
La federación neozelandesa retiró este viernes su apoyo a la candidatura del presidente para las elecciones de marzo de 2027 y reclamó una revisión independiente de la gestión del organismo.
La Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC) había difundido horas antes un comunicado de tono conciliador. El organismo regional valoró la retirada del proyecto FIFA Forward Enterprise, el plan que contemplaba la entrada de capital privado en una parte de los derechos comerciales de los Mundiales.
La OFC también respaldó la revisión anunciada por la FIFA sobre la elaboración de esa propuesta. La confederación puso el foco en el desarrollo del fútbol oceánico durante la última década y evitó sumarse a las peticiones de dimisión contra Infantino.
"El fútbol de Oceanía ha progresado bajo el actual liderazgo de la FIFA", vino a sostener el bloque regional. La OFC pidió aprovechar la investigación interna para introducir los cambios que se consideren necesarios.
La posición de Nueva Zelanda fue mucho más dura. New Zealand Football confirmó que ha retirado formalmente su respaldo a Infantino ante el Congreso de la FIFA de 2027, en el que el dirigente suizo aspira a un cuarto y último mandato.
La federación considera que sus decisiones y actuaciones recientes de la FIFA han provocado un deterioro de la confianza y han incrementado las divisiones dentro del fútbol internacional. También exige que el examen del proyecto FFE no quede en manos de la propia FIFA.

Infantino, en la final del Mundial. Europa Press
"Es necesaria una revisión independiente para restablecer la confianza y la credibilidad", señaló NZF en su comunicado. El organismo entiende que la transparencia, la rendición de cuentas y una gobernanza más sólida son requisitos imprescindibles para reconstruir la confianza de las asociaciones miembro.
La ruptura tiene peso simbólico. Nueva Zelanda es la principal potencia de Oceanía -Australia pertenece a la Confederación Asiática- y el único país de la confederación clasificado para el Mundial de este año.
Su decisión rompe la imagen de unidad de un bloque que puede resultar relevante en cualquier votación sobre el futuro de la presidencia de la FIFA.
La discrepancia evidencia, además, dos lecturas distintas sobre la crisis. La OFC prioriza la estabilidad y los avances ligados a la financiación y los programas de desarrollo impulsados desde Zúrich. Nueva Zelanda entiende que el fracaso del proyecto comercial exige una respuesta externa y cambios estructurales.
El conflicto comenzó tras el abandono de FIFA Forward Enterprise. La iniciativa buscaba vender una participación de los derechos comerciales de los torneos de la FIFA a inversores privados.
La oposición de varias confederaciones y asociaciones nacionales terminó por frustrar el plan y abrió una crisis política alrededor de Infantino.
UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática (AFC) se situaron en el frente crítico. Las tres organizaciones cuestionaron el liderazgo de Infantino y reclamaron un modelo de gestión más transparente. Algunas federaciones europeas, como Irlanda, también han retirado su respaldo al presidente.
Infantino ocupa la presidencia de la FIFA desde 2016. El próximo Congreso, previsto para marzo de 2027, definirá si mantiene el cargo durante otro ciclo de cuatro años. La fractura entre la OFC y Nueva Zelanda confirma que la disputa ya alcanza a todos los continentes.