Mariano Fernández Santiago, alias Chorrojumo (contracción de 'chorro de humo'), fue un gitano granadino del Sacromonte que después de ganarse la vida como herrero y esquilador y de posar para el pintor Mariano Fortuny atraviado con un traje de gitano goyesco, decidió a finales del siglo XIX sacarle partido al disfraz y convertirse en un personaje folclórico -el 'rey de los gitanos'- que a cambio de unas monedas se dejaba retratar por los turistas y les explicaba historias de la Alhambra. "Fue el primer guía turístico de la ciudad", señala la cineasta granadina Lucía Selva (1998), que ha convertido a Chorrojumo en el protagonista de su primer largometraje, 'Quién vio los templos caer', una película a medio camino entre el ensayo, el documental y la ficción que reflexiona sobre los procesos de transformación y gentrificación que están viviendo las ciudades y sobre cómo "la identidad de los espacios va evolucionando y se va perdiendo".
Mariano Fernández Santiago, alias Chorrojumo (contracción de 'chorro de humo'), fue un gitano granadino del Sacromonte que después de ganarse la vida como herrero y esquilador y de posar para el pintor Mariano Fortuny atraviado con un traje de gitano goyesco, decidió a finales del siglo XIX sacarle partido al disfraz y convertirse en un personaje folclórico -el 'rey de los gitanos'- que a cambio de unas monedas se dejaba retratar por los turistas y les explicaba historias de la Alhambra. "Fue el primer guía turístico de la ciudad", señala la cineasta granadina Lucía Selva (1998), que ha convertido a Chorrojumo en el protagonista de su primer largometraje, 'Quién vio los templos caer', una película a medio camino entre el ensayo, el documental y la ficción que reflexiona sobre los procesos de transformación y gentrificación que están viviendo las ciudades y sobre cómo "la identidad de los espacios va evolucionando y se va perdiendo".
En el filme, Chorrojumo deambula por la Granada actual acompañado por Anas, un joven marroquí que busca la casa de sus antepasados moriscos, de los que solo conserva una antigua llave. Moviéndose entre el pasado y el presente, entre la leyenda y la realidad, entre el sueño y el folclore, Lucía Selva construye una mirada propia sobre la memoria y el territorio. "Quería hacer una fotografía de la ciudad y de quienes la habitamos -apunta la directora-. Salvarla del paso del tiempo y recordarla como la conocí".
El periplo de los dos protagonistas está marcado por el anuncio de un misterioso eclipse de sol, que en la película actúa como una señal premonitoria del fin de un mundo. "Para mí, el eclipse es una pregunta, no una afirmación. ¿Cuánto dura esta oscuridad? ¿Es para siempre? ¿Volverá la luz? La idea de eclipsarse, de oscurecerse aunque la luz siga existiendo detrás, funciona también como una metáfora de nuestro presente", explica Lucía Selva.
No por casualidad, el miércoles 12 de agosto, día del eclipse solar, es la fecha elegida por la plataforma Filmin para incorporar 'Quién vio los templos caer' a su catálogo. Esa misma noche habrá una proyección especial de la película en el Museo Cuevas del Sacromonte de Granada, en el marco de la Muestra Internacional de Cine al Aire Libre. La ópera prima de Lucía Selva tuvo su estreno mundial en el festival de cine documental CPH:DOX de Copenhague, donde obtuvo una mención especial del jurado en la sección ‘Next Wave’, y ha pasado también por el Festival Internacional de Cine de Shanghái, el Festival de Cine Nuevo de Montreal, el DocsBarcelona y el Festival de Cine Europeo de Sevilla, entre otros.
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