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Si en algún momento te encuentras en una de esas discusiones en las que cualquier cuñao te dice que los videojuegos no son un arte, enséñale cualquier fotograma de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales para que se vaya de una vez de la habitación y puedas continuar tu aventura por Philabieldia.
Sabía que este título me iba a gustar desde que vi el primer trailer de presentación, especialmente cuando está involucrado Team Asano, desarrolladores de Bravely Default y Octopath Traveller y reyes absolutos del HD-2D; pero Square-Enix ha superado todas mis expectativas con una narrativa potente, un sistema de combate dinámico y divertido y una miríada de personajes muy cuidados y con historias que extienden a lo largo de los siglos.
Un viaje a través del tiempoNos meteremos en la piel de Elliot, un aventurero clásico con un pasado misterioso que se crió en el orfanato del reino de Huther, en la Era de la Protección, caracterizada por la habilidad de la princesa Heuria para proteger el reino de las tribus de bestias gracias a una barrera mágica que, sin embargo, la obliga a mantenerse siempre entre sus murallas.
Durante un encargo para el bondadoso rey Hichard, padre de Heuria, descubriremos la existencia de una puerta del tiempo oculta en unas antiguas ruinas; el rey pide analizar la situación con cautela pero uno de sus ministros, Kaifried, ve la oportunidad de restaurar el poder perdido de sus antepasados así que cruza la puerta del tiempo con la intención de cambiar la historia.
En el pasado Kaifried logrará un enorme poder que ha permanecido oculto durante siglos a la vez que la princesa Heuria caerá enferma de manera sospechosa, debilitando la barrera mágica que protege a los habitantes del reino de Huther. Elliot deberá cruzar la puerta del tiempo para detener al ambicioso ministro y encontrar una cura para la enfermedad de Heuria.
El diseño de personajes está muy cuidado y es uno de los elementos más destacados.
Este es el punto de partida de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales, una aventura a través del tiempo en el que recorreremos el mundo de Philabieldia en cuatro eras distintas marcadas por el desarrollo humano, su crecimiento y decadencia: la Era del Despertar, la más lejana, en la que la humanidad sobrevive a duras penas y aún no ha descubierto la magia; la Era de la Magia, en la que la sociedad alcanza su máximo esplendor gracias a la investigación mágica, construyendo grandes maravillas y logrando enormes avances; la Era de la Reconstrucción, una época de decadencia después de que los avances mágicos se salieran de madre y casi acabaran destruyendo a la humanidad y, por último, la Era de la Protección, el presente en el juego, en la que la magia es apenas un remanente de lo que fue.
En total la historia abarca un milenio y a lo largo de nuestra aventura conoceremos a los antepasados de distintos personajes clave en la vida de Elliot que nos permitirán comprender mejor qué está pasando en el mundo así como los complejos linajes, tradiciones y orgullos que se trasladan a través de las generaciones.
Adiós al combate por turnos y bienvenida la acción en tiempo realThe Adventures of Elliot: The Millennium Tales abandona el combate por turnos tan icónico en Bravely Default y Octopath Traveler, lo que supone todo un soplo de aire fresco en un género que ha explotado este sistema hasta la extenuación. Como Elliot tendremos total libertad de movimientos a la hora de enfrentarnos a los enemigos que pueblan el mapa, pudiendo hacer uso del terreno en nuestro favor o esquivándolos por completo para llegar pronto a nuestro destino.
Aunque Elliot será el único personaje que manejaremos a lo largo de la aventura, no viajará solo. Durante el prólogo contaremos con la asistencia de nada menos que la princesa Heuria, que podrá comunicarse con nosotros a distancia gracias a unos pendientes mágicos; tras caer enferma será el hada Faie la que ocupe su lugar, una criatura misteriosa que solamente Elliot podrá ver y escuchar y que nos permitirá revivir si morimos en combate.
El combate es dinámico, accesible y fácilmente adaptable.
Faie tendrá un papel crucial, pues no solamente nos dará consejos para superar las mazmorras o comentará sobre las interacciones con otros personajes (un poco demasiado, eso es cierto, el hada puede ser bastante cargante, aunque previendo esta reacción, el equipo ha habilitado una opción para reducir la frecuencia de comentarios de Faie), sino que podrá aprender habilidades que nos faciliten la vida en combate y fuera de él. Será posible, incluso, conectar un segundo mando para que otra persona pueda controlar a Faie como personaje individual mientras nosotros nos movemos por el mundo como Elliot.
Siete armas que podremos potenciarPara superar los incontables peligros que aguardan a través del tiempo, contaremos con todo un arsenal a nuestra disposición: una espada, una lanza, un martillo, un bumerán, una hoz con cadena, un arco y bombas. Comenzaremos con sus versiones más básicas pero podremos encontrar armas mucho más potentes desperdigadas por el mapa.
Las armas pueden también personalizarse gracias a las magicitas, un sistema que nos permite dotar a nuestras armas de “poderes” propios, como que al girar la hoz con cadena lance bolas de fuego alrededor o que las bombas congelen a los enemigos que estén cerca.
Elliot no cuenta con árbol de habilidades, otro ejemplo de la herencia de The Legend of Zelda, nos fortalecemos encontrando mejores armas y magicitas más potentes así como aumentando nuestra vida gracias a fragmentos de viales que encontraremos en templos repartidos por el mundo.
Contaremos con biomas variados como esta zona pantanosa.
El terreno explorable, en sí mismo, no es demasiado grande: contaremos con la pradera de la zona inicial, áreas boscosas y nevadas al norte, el desierto y los pantanos al oeste y la zona volcánica en la parte más occidental; no obstante, gracias a las puertas del tiempo el tamaño del mapa se cuadruplica al poder acceder a las mismas zonas en eras distintas. Si no puedes avanzar en la mazmorra en la que te encuentras, prueba a visitarla en otro momento de la historia.
Y sí, será posible cambiar de era de manera totalmente libre. A lo largo del mapa encontraremos puntos de guardado que nos permitirán viajar rápidamente a lo largo del espacio y también a través del tiempo. Éstos se encuentran en los mismos lugares en todas las eras por lo que podremos visitarlas fácilmente con tan solo apretar un botón.
Algunos puntos no tan positivosThe Adventures of Elliot: The Millennium Tales no es un juego sin taras. Como muchos títulos en los que el viaje en el tiempo es una dinámica principal, adolece de ser repetitivo, un problema que se evidencia especialmente en las mazmorras que podemos encontrar en ruinas o cuevas con una significación especial dentro del mapa, las cuales deberemos completar hasta cuatro veces (una por cada era) si queremos descubrir todos los secretos que esconden.
Las mazmorras cuentan con varios niveles repletos de enemigos y puzzles que deberemos superar para llegar hasta al final y enfrentarnos al (gigantesco) boss que protege bien un tesoro, bien un trozo importante de lore. Ciertamente solo tendremos que recorrerlas completas una vez, en el resto de eras los caminos se encontrarán cortados y no será demasiado complejo terminarlas pero aún así entrar en el mismo espacio por tercera o cuarta vez no deja de ser un tanto cansino.
Visitaremos el mismo mapa en cuatro eras diferentes de la historia y podremos ver el progreso y caída de la civilización.
No hay grandes diferencias en la orografía del mundo más allá de algunos edificios que aparecen enteros en épocas más lejanas y ruinosos cuanto más nos acercamos al presente; o la zona volcánica, que en la Era del Despertar y de la Magia está activa y en las dos épocas más recientes la lava se ha solidificado y no presenta actividad volcánica. De resto, el paisaje y los enemigos son los mismos (a excepción de las máguinas, artilugios mecánicos que aparecen a partir de la Era de la Magia y que cambian de color con el paso del tiempo, algo así como si se oxidasen); lo que en mi opinión es una oportunidad perdida por parte de Team Asano y Square-Enix ya que podrían haber jugado bastante más con estos elementos para que el propio mapa y sus habitantes cuenten la historia del mundo, tal y como ocurre con la ciudad principal, que sí sufre cambios evidentes a lo largo de las eras.
ConclusiónThe Adventures of Elliot: The Millennium Tales sin duda enamorará a los amantes del género. Los personajes son uno de sus puntos más fuertes con unos diseños preciosos y unas historias memorables; las relaciones entre ellos son sutiles y te encontrarás hilando comentarios y haciendo un máster en onomástica para confirmar si tal personaje de la Era de la Magia es el antepasado de aquel otro en la Era de la Protección.
La historia cumple su función como marco que permite brillar las historias individuales y familiares de los personajes, carece de identidad propia y se apoya demasiado en los clichés de siempre, pero funciona, especialmente tras la batalla final. Si te has cargado al jefazo pero se te ha quedado un mal sabor de boca, quizá debieras darte otra vuelta por el mundo para descubrir que Elliot aún tiene un papel muy importante que jugar.
Los enemigos que aguardan al final de las mazmorras obligan a hacer uso de la estrategia y atacar en el momento justo.
Aunque adolece de ser repetitivo y cuenta con un mundo demasiado plano (con los mismo enemigos una y otra vez y la misma distribución de terreno) para lo que podría haber sido, el juego te permite acceder fácilmente a numerosos puntos de control para atravesar el mapa de manera rápida y la habilidad de Faie que te permite deslizarte a toda velocidad por el terreno convierten la exploración en una experiencia dinámica que equilibra los aspectos más negativos del juego.
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales está lleno de detalles que te sacarán más de una sonrisa (¿qué hace un gato echándose una siesta en un volcán activo y por qué no le gusta el pescado?) dentro de un mundo que es una absoluta preciosidad y con una banda sonora impecable. Así que si te atraen las historias clásicas llenas de nostalgia, los personajes interesantes con pasados complejos y los gráficos pixel art dentro de cuidados escenarios HD, ya sabes cuál será tu juego favorito del 2026.