En la jerga política del presidente Trump es imposible adivinar cuándo las amenazas son definitivas. La última oportunidad para Irán, ¿será verdaderamente la última? Y, en caso de que fuera la última, y no se alcanzara un acuerdo, ¿qué es lo que les aguarda a los iraníes? Trump había amenazado con un ataque nunca visto desde la II Guerra Mundial. Había llegado a hablar de decapitación y, al mismo tiempo, de la posibilidad real de un buen acuerdo. Irán no parece inmutarse. Niega cualquier negociación y lo ratifica, usando drones contra Kuwait, al tiempo que extienden la amenaza real contra Egipto y Jordania. La gran baza iraní es Ormuz, quiere controlarlo y cobrar aranceles. Estados Unidos se niega, pero los iraníes saben que la guerra le está pasando factura al presidente. La guerra, que iba a ser corta, cumple ya cinco meses y no se atisba un final. El gobierno de Israel es el único que no parece perder nada y sigue campando a sus anchas. Hamás parece dispuesto al desarme, mientras los líderes de Hezbolá son aniquilados por Israel. La enemistad entre Estados Unidos e Irán parece crónica. Pero, como siempre, nada está escrito. El acuerdo no es inminente, pero llegará. A las puertas de las elecciones de mitad de mandato, los votantes y no votantes de Trump no aprueban la guerra y sus aliados del Golfo piden, encarecidamente, que el diálogo dé paso a la negociación. Estas son algunas de las principales bazas de Teherán.
En la jerga política del presidente Trump es imposible adivinar cuándo las amenazas son definitivas. La última oportunidad para Irán, ¿será verdaderamente la última? Y, en caso de que fuera la última, y no se alcanzara un acuerdo, ¿qué es lo que les aguarda a los iraníes? Trump había amenazado con un ataque nunca visto desde la II Guerra Mundial.
Había llegado a hablar de decapitación y, al mismo tiempo, de la posibilidad real de un buen acuerdo. Irán no parece inmutarse. Niega cualquier negociación y lo ratifica, usando drones contra Kuwait, al tiempo que extienden la amenaza real contra Egipto y Jordania. La gran baza iraní es Ormuz, quiere controlarlo y cobrar aranceles. Estados Unidos se niega, pero los iraníes saben que la guerra le está pasando factura al presidente. La guerra, que iba a ser corta, cumple ya cinco meses y no se atisba un final. El gobierno de Israel es el único que no parece perder nada y sigue campando a sus anchas. Hamás parece dispuesto al desarme, mientras los líderes de Hezbolá son aniquilados por Israel. La enemistad entre Estados Unidos e Irán parece crónica.
Pero, como siempre, nada está escrito. El acuerdo no es inminente, pero llegará. A las puertas de las elecciones de mitad de mandato, los votantes y no votantes de Trump no aprueban la guerra y sus aliados del Golfo piden, encarecidamente, que el diálogo dé paso a la negociación. Estas son algunas de las principales bazas de Teherán.