La Policía Nacional negoció con el delincuente, un expresidiario al que arrestó tras escapar de una buhardilla de la calle San Gil, y los retenidos resultaron ilesos, aunque sufrieron crisis de ansiedad
28/07/2026 Actualizado 29/07/2026 - 11:49h.
La Policía Nacional detuvo el pasado lunes a un hombre por retener ilegalmente a dos personas en una vivienda de Logroño. La intervención policial se alargó durante más de diez horas, tras iniciarse de madrugada en el barrio La Villanueva de la capital riojana y se resolvió finalmente a primera hora de la tarde. «Fue un día muy desagradable. A mí no me dejaban entrar a mi casa», ha relatado a Diario LA RIOJA un vecino del inmueble del número 2 de la calle San Gil, donde se produjo el suceso, cuando salía para ir a pescar.
A pesar de los momentos de tensión, y gracias a la intervención del negociador de la Policía Nacional, finalmente las dos personas retenidas contra su voluntad pudieron ser liberadas y resultaron ilesas, aunque fueron trasladadas al Hospital Universitario San Pedro al sufrir sendas crisis de ansiedad tras horas sin poder comer, beber ni abandonar la vivienda, además de ser amenazadas. El detenido es un hombre con antecedentes que ha estado preso en la cárcel y que conocía al dueño de la vivienda donde ocurrió el suceso.
Tal y como han contado varios vecinos a este periódico, todo empezó sobre las 04.30 horas de la madrugada, cuando una persona retuvo en una buhardilla habilitada como vivienda al dueño de la misma y a una de sus inquilinas. Al parecer, y en base al testimonio de los testigos, primero acudió la Policía Local y, posteriormente, se hizo cargo de la situación la Policía Nacional.
«Fue un día muy desagradable. A mí no me dejaban entrar a mi casa», relató un vecino
El detenido como presunto autor de los delitos de detención ilegal, allanamiento de morada y robo con violencia se apoderó de dinero en efectivo y de los teléfonos móviles de sus víctimas, con los que realizó diversas grabaciones con amenazas que publicó en una red social, lo que alertó a los familiares, puesto que les hicieron creer que sus seres queridos no saldrían con vida. Advertida la Policía Nacional, los agentes de la brigada de Policía Judicial lograron identificar a las víctimas y localizar el lugar de la retención, a partir de lo cual se activó el protocolo de «incidentes críticos» y se estableció un amplio pero discreto dispositivo junto a las unidades de Prevención y Reacción, Medios Aéreos e, incluso, al Grupo Especial de Operaciones.
El acceso al lugar de los hechos era complicado puesto que se trataba de un altillo habilitado como vivienda al que se accedía por una escalera adicional desde el último piso del edificio y a través de una trampilla situada en el techo. Cuando la Policía Judicial estableció contacto con el atrincherado, este «presuntamente esgrimía dos cuchillos», informó la Policía Nacional. Después de dos horas de negociación en las que el individuo se negaba a abandonar la vivienda o permitir la salida de las dos personas retenidas, se constató que las dos víctimas continuaban con vida.
Los vecinos de la calle San Gil coincidían en señalar que el detenido es «un chaval raro» que había frecuentado antes la zona
La intervención del negociador es clave en estos casos para reducir la tensión, proteger la vida de las personas implicadas, persuadir al autor de que no cause daño alguno y favorecer una resolución pacífica del conflicto. Estos especialistas constituyen una de las unidades más exigentes del ámbito policial, con una formación altamente cualificada y un riguroso proceso de selección.
La situación se resolvió cuando las dos personas retenidas lograron bloquear la puerta del lavabo al que entró el hombre atrincherado y retiraron los muebles que bloqueaban el acceso a la buhardilla. Entonces, los agentes de Policía Nacional entraron al habitáculo y pudieron comprobar que había huido por una ventana del baño y trataba de escapar descendiendo por la fachada del edificio. El dispositivo policial permitió la rápida localización del fugitivo y su detención al caer al patio interior de la casa. El operativo establecido finalizó sobre las 15.00 horas del mismo lunes con el arresto del individuo y el rescate de las dos víctimas. Desde la Jefatura de Policía Nacional de La Rioja, donde el hombre permanecía detenido ayer, se informó de que la previsión es que pase este miércoles a disposición judicial.
«Yo estaba en el Juzgado y no me enteré de nada, pero hubo gente aquí que sí lo vio todo», expuso una vecina de un portal adyacente. Otra mujer, residente de la calle San Gil, destacó a este medio que «la Policía Nacional hizo un trabajo muy bueno». Los vecinos coincidían en señalar que el detenido es «un chaval raro» que había frecuentado antes la zona.
«Un chaval raro»
Tras lo ocurrido, el portal de la vivienda que fue escenario del suceso estaba repleto de tejas apiladas, bicicletas y carritos de niño. Los buzones están desvencijados y los porteros automáticos no funcionan. No hay ascensor y en los tres pisos de la casa, visiblemente antigua y deteriorada, conviven puertas con altas medidas de seguridad con otras más modestas como la que, con una hoja de cuaderno arrancada y que conserva las barbas, se lee escrito a bolígrafo: «Cuidado con el perro».
Tras lo ocurrido, el portal de la vivienda que fue escenario del suceso estaba repleto de tejas apiladas, bicicletas y carritos de niño. Los buzones están desvencijados y los porteros automáticos no funcionan. No hay ascensor y en los tres pisos de la casa, visiblemente antigua y deteriorada, conviven puertas con altas medidas de seguridad con otras más modestas como la que, con una hoja de cuaderno arrancada y que conserva las barbas, se lee escrito a bolígrafo: «Cuidado con el perro».