Conor McGregor vuelve a escena casi cinco años después y lo hace con un físico muy diferente al del peleador que conquistó la UFC en el peso pluma y el peso ligero. El irlandés reaparecerá este sábado en el UFC 329 de Las Vegas ante Max Holloway, en un combate pactado en el peso wélter, una categoría en la que The Notorious ya sabe lo que es competir, pero en la que nunca llegó a pelear por un cinturón.Leer la noticia completa
Conor McGregor vuelve a escena casi cinco años después y lo hace con un físico muy diferente al del peleador que conquistó la UFC en el peso pluma y el peso ligero. El irlandés reaparecerá este sábado en el UFC 329 de Las Vegas ante Max Holloway, en un combate pactado en el peso wélter, una categoría en la que ‘The Notorious’ ya sabe lo que es competir, pero en la que nunca llegó a pelear por un cinturón.
A sus 37 años, McGregor ha adaptado su cuerpo a una nueva realidad. Ya no es aquel peleador fino y afilado que bajaba hasta las 145 libras, ni tampoco el ligero que hizo historia en el Madison Square Garden ante Eddie Álvarez. Las imágenes previas al evento han mostrado a un Conor más grande, con más masa muscular y claramente instalado en las 170 libras, una división que parece encajar mejor con el momento actual de su carrera.
El cambio físico es evidente, aunque también viene acompañado de una gran pregunta: cuánto de ese nuevo cuerpo podrá trasladar al octágono después de tanto tiempo sin competir. McGregor no pelea desde julio de 2021, cuando cayó ante Dustin Poirier en el UFC 264 tras sufrir una grave lesión en la pierna izquierda. Desde entonces, su nombre ha estado más ligado a polémicas, lesiones, negocios y amagos de regreso que a la actividad deportiva real.
El wélter, una categoría conocida para ConorEl combate ante Holloway será el cuarto de McGregor en el peso wélter dentro de las MMA. Su debut en las 170 libras llegó en 2016 ante Nate Díaz, con una derrota por sumisión que luego vengó meses después en una de las peleas más recordadas de su carrera. Su última aparición en esta categoría fue en 2020, cuando noqueó a Donald ‘Cowboy’ Cerrone en apenas 40 segundos.

El descomunal cambio físico de McGregor a sus 37 años para su pelea ante Holloway: XXXXX / twitter
Aquella noche fue también la última victoria de McGregor en la UFC. Desde entonces, el irlandés encadenó dos derrotas ante Poirier y un larguísimo parón que ha alimentado las dudas sobre su nivel actual. La diferencia es que ahora no se trata solo de volver a pelear, sino de hacerlo ante un rival como Max Holloway, un peleador activo, con mucho volumen, cardio y una capacidad de resistencia que siempre obliga a trabajar durante todos los asaltos.
Su entrenador de toda la vida, John Kavanagh, ha defendido en los últimos días que las 170 libras son actualmente el peso ideal para McGregor. Según explicó, el irlandés ha completado uno de los campamentos más serios de su carrera, con meses de preparación y un enfoque muy distinto al de otras etapas más irregulares.
“Es el entrenamiento más duro que Conor ha hecho, cuando más se ha dedicado en cuerpo y alma a esto”, aseguró Kavanagh, convencido de que el trabajo realizado explica la calma con la que McGregor ha llegado a la semana de pelea.
Más músculo, menos corte y una incógnita realLa elección del peso wélter también tiene una lectura lógica. A estas alturas, con 37 años y después de una lesión tan importante, evitar un corte agresivo puede ayudar a McGregor a llegar con más energía al combate. El irlandés se ha mostrado más voluminoso, especialmente en la parte superior del cuerpo, y parece haber construido su preparación alrededor de la potencia y la comodidad física.
Eso, sin embargo, no resuelve todas las dudas. Un cuerpo más grande no siempre significa más rendimiento dentro de la jaula. McGregor siempre ha sido un peleador explosivo, muy peligroso en los primeros minutos y con una izquierda capaz de cambiar cualquier pelea. Pero el cardio ya fue un punto delicado en algunos momentos de su carrera, y ante Holloway puede volver a ser una de las claves.
‘Blessed’ no es un rival cualquiera para medir el regreso. Es un excampeón del peso pluma, antiguo campeón BMF y uno de los peleadores con más ritmo de toda la UFC. Si la pelea se alarga, el hawaiano suele crecer, acumular golpes y convertir el combate en una prueba física constante. Para Conor, por tanto, el reto no será solo enseñar músculo, sino demostrar que todavía puede mantener la precisión, la velocidad y la lectura que le hicieron diferente.
Una transformación también mentalEl cambio de McGregor no ha sido solo físico. Durante esta semana, el irlandés ha hablado de una etapa más centrada, de fe, familia y trabajo. También ha reconocido que en el pasado perdió el control en algunos aspectos de su vida y que este regreso forma parte de un intento por recuperar la disciplina que le llevó a la cima.
A nivel deportivo, ya no tiene mucho que demostrar en términos de legado. Fue campeón simultáneo, lideró la lista Forbes en 2021 por delante de Leo Messi y Cristiano Ronaldo, y cambió para siempre la dimensión comercial de la UFC. Pero sí tiene una cuenta pendiente consigo mismo: saber si todavía puede ganar una pelea grande después de casi cinco años fuera. Un triunfo en Las Vegas colocaría este regreso como uno de los más grandes en la historia del deporte.