Así es la nueva prueba final de 'Pasapalabra'
'Pasapalabra' pesca en la TV de Suiza
No tardará mucho en estudiarse en las facultades cómo han resuelto la crisis del Rosco la propietaria del formato de Pasapalabra, la británica ITV Studios, y la cadena que lo emite, Antena 3. La sentencia que obligaba a eliminar la prueba al ser propiedad intelectual de otra compañía, la neerlandesa MC&F, parecía golpear de forma grave al programa diario que genera más fidelidad entre los espectadores españoles.
Cadena y productora han estado hábiles en abordar un cambio que no debía traicionar al propio formato, incorporándose como una nueva sección sin más (aunque el Rosco no es una sección “sin más”: es un hábito de 25 años), con una mecánica que siguiera estimulando a los seguidores y manteniendo el nivel de dificultad para sus concursantes-atletas.
La actual prueba de la AlaZ permitía respetar la fisonomía de todo pero alterando lo circular por lo rectilíneo. En lo aparente y sustancial es distinta al Rosco, como exigen los tribunales, y en lo esencial mantiene el tono de lo que es este programa donde el diccionario y la cultura general pasan de lo básico a lo imposible, lo que convierte a Pasapalabra en ese pasatiempo que siempre despierta interacción.
Pasapalabra cambia sin dramas y con la respuesta del público, manteniendo sus cifras de audiencia y sin resentirse de este enfrentamiento en las trastienda de cadenas y productoras. El concurso se ha ‘cuadrangulado’ y demuestra que es un formato ‘cuadrao’, fuerte. Que de AlaZ sea además un formato registrado procedente de la TV pública suiza es una solución admirable. Tratar con seriedad y delicadeza a tus propios programas es la mejor muestra de sensibilidad hacia tus espectadores.